Inicio / Opinion / Los runners y el tigrillo

Los runners y el tigrillo

El domingo 16 de noviembre cuando desperté, por suerte, había acabado la Media Maratón de Montería. Hubiese sido insoportable encontrarme en las redes la transmisión de esa masa sudorosa corriendo por la salud y el deporte. Después de lo fastidiosos que se volvieron los ciclistas postpandemia y de la secta que te bombardea con 80 estados de la rutina del gym, han nacido los insoportables runners. Ya el anglicismo chirría. ¡Qué necesidad de hacerle la venia a los gringos! Corredores y punto. ¡Qué runners ni qué runners!

Yo estaba dormido, pero, repito, debió ser insoportablemente ridículo. El alcalde enfocado en la línea de salida por las cámaras atentas de los periodistas metrosexuales del Meridiano, gozando con el alcalde en pantalón corto, el único tipo que no debió pagar la inscripción a semejante majadería. Esa es otra: todos los corredores debían pagar una inscripción de aproximadamente ciento cincuenta mil pesitos del alma para madrugar un domingo, ponerse sus tenis y correr como loco nuevo dándole vueltas a Montería. Ah, con toda razón se hacen llamar runners, para diferenciar al pendejo del corredor.

¡Dónde me dejan la publicidad que le hicieron a la Media Maratón! En la alcaldía no quieren salir del proctólogo de tigres Pedro Palacio. Yo tengo una teoría: Pedro Palacio no solo es la clase de humorista de redes sociales que le gusta a Hugo Kerguelén, esos que no cuestionan nada; sino que las situaciones que satiriza son las de la gente de clase alta como él, que crecieron solucionando sus problemas recostados en el diván de un psicoanalista.

Y pensarán ustedes que no hay ninguna razón para criticar el evento por hacer publicidad con humor, y yo les diré que están en lo cierto. Pero justo unos días antes, el actor venido a menos manifestó en el mismísimo Movistar Arena, previo a tomarse unos Macallan con su tigre Abelardo de la Espriella, que las garras, las rayas y gruñidos felinos están destinados a salvar a Colombia. Ahora viene con toda la cara pelada a venderme una Maratón en mi ciudad. Que alguien les diga, a él y al alcalde, que nosotros los caminantes y corredores de verdad mandamos a coser los tenis con el zapatero de la esquina para que duren más. Que no somos lo suficientemente runners para comprar el calzado deportivo de 5 millones de pesos que vende su precandidato presidencial para darle vueltas a Montería.

Etiquetado:

Deje un comentario

Redes Sociales